Olimpiadas del ’68: cincuenta años de ser un parteaguas para el diseño mexicano

 

La organización de los XIX Juegos Olímpicos de 1968, hace exactamente cincuenta años, representó para México una oportunidad de mostrarse ante el mundo como un país moderno y de vanguardia, tanto en la logística de un evento de gran categoría, como en la infraestructura y, por supuesto, en la imagen.

En este sentido, había que desarrollar todo un concepto gráfico alrededor de la pugna deportiva por excelencia, y nuestro país lo logró de forma impecable.

Los elementos principales del concepto gráfico de México 68 fueron las líneas, las curvas, el color negro y blanco, y colores diversos. El logotipo tuvo inspiración en el arte huichol y el op art, un estilo de arte visual de la década de los sesenta que retomaba figuras geométricas, líneas convergentes y divergentes, y contrastes cromáticos. A partir de éste, se elaboró el resto de la iconografía, como símbolos gráficos, pictogramas y tipografía, contando con elementos prehispánicos y arte popular que, a su vez, contrastaba con el México moderno.

Los pictogramas, por ejemplo, se inspiraron en el sistema de comunicación prehispánico constituido por glifos enmarcados en cuadrados con bordes redondeados, que indicaban los deportes y las instalaciones de los distintos encuentros, mostrando al objeto o medio con el que se realizaba cada deporte o actividad cultural.

En términos generales, se logró crear una imagen para que sirviera para el diseño gráfico, el diseño urbano (postes de luz, botes de basuras y buzones de correo), ambientación de espacios (estandartes, globos gigantes, banderas, etc.), diseño de vestuario, souvenirs e impresos (folletos, mapas, reglamentos, menús, boletos, invitaciones, certificados, etc.).

Así, la imagen gráfica de México 68 se convirtió en un referente en el diseño gráfico en todo el mundo, abriendo las puertas para que esta disciplina comenzara su desarrollo en nuestro país.

Cabe señalar que hasta el día de hoy existe una controversia por la creación de la identidad olímpica, pues el proyecto estuvo a cargo del arquitecto Eduardo Terrazas, quien a su vez contrató un despacho externo del que formaba parte el diseñador gráfico estadounidense Lance Wyman, quien también se dice autor de esta imagen.