El sol creado por el hombre

 

Viganella es un pequeño pueblo italiano que se encuentra en la frontera con Suiza y cuando se dice pequeño, es porque de verdad lo es: mide tan solo 13 kilómetros cuadrados y su población asciende a 200 habitantes. A pesar de ello, es un pueblo longevo, ya que su fundación se remonta a 800 años atrás.

Un dato curioso de este lugar es que se encuentra en un valle rodeado por montañas, por lo que la vida es muy tranquila; sin embargo, durante 83 días al año, sus pobladores “viven a oscuras”, como si las 24 horas del día fuera de noche.

La razón es que con la llegada del invierno -en noviembre-, las montañas tapan por completo el paso del sol y es hasta febrero que vuelven a ver sus rayos posarse sobre el pueblo; y a pesar de contar con instalaciones eléctricas, no hay punto de comparación con la luz natural del sol.

Fue por esto que el alcalde Pier Franco Midali, al ser elegido, decidió buscar la manera de regresar el sol a los pobladores de Viganella y, con la ayuda del arquitecto Giacomo Bonzani, tuvieron la idea de colocar un espejo que pudiese reflejar los rayos del sol sobre el lugar.

El espejo fue colocado en diciembre de 2006 y costó casi 100 mil euros, aunque dicha inversión trajo numerosos beneficios, ya que Viganella puede vivir de día otra vez. Para que funcionara correctamente, el espejo debía ser de grandes dimensiones y además, contar con mecanismos que le permitieran reflejar correctamente el sol.

Las características del espejo son de un peso total de 11 toneladas; se colocó en la cima del monte Scagiola, es decir, a 870 metros de altura al nivel del pueblo; fue construido con acero bruñido y su superficie mide 40 metros cuadrados, por lo que está conformado por paneles.

Cuenta con un circuito computarizado que permite posicionarlo según la rotación del sol, así, el espejo se mueve en sintonía con el astro para brindar a la gente de Viganella la mayor cantidad de luz posible, aunque esto signifique que el sol artificial comience a brillar a las 9 de la mañana y se oculte a las 3 de la tarde.

Con estas medidas, los pobladores de Viganella pueden desenvolverse mejor en su día a día, aprovechando la luz diurna al máximo, disfrutando de un día que antes no existía para ellos en la temporada invernal.