¿Cómo elegir lentes para niños?

Si después de llevar a nuestro hijo a un examen de la vista nos informan que debe usar lentes, es necesario seguir una serie de pasos para elegir la mejor opción y sobre todo, ¡para que siga disfrutando cada día!

Ante todo, la primera condición es explicarle al niño el porqué debe usar lentes de ahora en adelante, cómo enfrentar los comentarios si es que los recibe y sobre todo, que está bien usarlos, porque está cuidando su visión. Por eso mismo, los lentes que lleve, deben reflejar su personalidad.

Por otra parte, en los aspectos más técnicos, debes elegir con la ayuda del optometrista el material para su armazón, el cual puede ser de silicón, de metal, de acetato, de titanio, etc.

Hay que tomar en cuenta que los niños siempre están muy activos, por lo que una cuestión importante es seleccionar el soporte para evitar que se les caigan continuamente, de lo contrario, podrían romperse en muy poco tiempo. Las opciones más comunes son: un cordón elástico y resistente que conecta ambas patillas, y las patillas en curva (o también conocidas como “patillas de cable”) que puedan “abrazar” la oreja y así tener un mejor agarre.

Asimismo, el puente de los lentes es algo a lo que hay que ponerle mucha atención, ya que la nariz de los niños aún no se ha terminado de formar, por lo que es muy fácil que los lentes se resbalen a cada momento. Para evitarlo, los lentes para niños cuentan con almohadillas ajustables para adaptarse a todo tipo de nariz.

Respecto a recubrimientos de cristales, es importante que tengan la protección necesaria. Una gran opción es la tecnología Ottimo que provee de varias capas: capa antirreflejo (aumenta la agudeza visual, elimina los destellos y disminuye la fatiga ocular), capa hidrofóbica y oleofóbica (antiderrapante para evitar la adherencia de polvo y grasa), antiestática (evita la adherencia de suciedad) y capa resistente a rayas (para mantenerlos por más tiempo en buenas condiciones).

El optometrista juega un papel muy importante en el proceso, ya que al ser él el experto, es quien va a revisar que los lentes ajusten perfectamente a la cara del niño. Además de cerciorarse de que la parte media de los lentes esté alineada con la parte central de las pupilas, pero sin que sobrepasen la línea de las cejas ni que sean más anchas que su cara.

Un consejo que vale oro es el de tener unas gafas de repuesto pues, aunque se tomen todas las medidas necesarias, puede ocurrir algún incidente en que se rompan las gafas, así que lo mejor es contar con el repuesto para que el niño pueda seguir con su día normalmente.

Unos lentes cómodos, ligeros y que le den seguridad, serán siempre la mejor opción. En Micromega contamos con la línea Micromega Kids, para que los más pequeños encuentren su propio estilo. ¡Conócela!